Acerca de mí

Me bautizaron Cecilia por la Santa de la Música. Y desde los 15 años compongo mis propias canciones y las canto. Ahora tengo 32 años y 81 canciones, casi todas de amor, de almas gemelas, algunas de desencuentro y despedidas, una para Dios, y otra acerca de los Sueños.

El crochet llegó a mi vida un poco antes, a los 13. Una vecina tuvo la buena voluntad de enseñarme, pese a ella era diestra y yo zurda. Ella no vio ninguna dificultad en eso, ¡Y claro que yo tampoco! Me enseño cadenetas, medio puntos y varetas. Los puntos enanos y medias varetas los conocí hace muy poco gracias a la maravillosa web.

El alambrismo vino en dos etapas: una muy básica, en la que una amiga y yo procurándonos el primer alambre que encontramos por ahí, y gracias a una pinza rosario que heredé de mi abuelo, empezamos a doblarlo y lograr formas. Despues íbamos a los puestos de artesanos, mirábamos mucho sus trabajos tratando de recordar la mayor cantidad posible de detalles, y corríamos a casa a tratar de reproducir lo visto. La otra etapa fue más fácil, tuve una crisis existencial pre-adulta y me junté con los hippies artesanos durante un tiempo; ellos me enseñaron macramé, malla inglesa, y más alambrismo.


Hace poco me recibí de modista. Bueno, eso es al menos lo que dice el diploma que me entregaron en el acto de egresados, pero yo sé bien que para ser una modista de verdad me falta tomar mucha sopa. Lo sé porque mi abuela lo era, y yo en la confección no le llego ni a los talones . Mientras tanto, diría que soy bastante prolija cosiendo a máquina.

Soy una escritora reprimida, todos los años comienzo a escribir un libro que nunca termino. Sin embargo llevé un diario personal durante seis años ininterrumpidos; solo para despuntar el vicio de escribir.

Cuando me quedé embarazada de mi único hijo, conocí lo que era tejer un amigurumi. Ya antes los había visto, y suspiraba por ellos sin animarme a tejer alguno. Ahora colecciono patrones y sueño con crear los míos propios, aunque soy consciente que necesitaria veinte vidas más para tejer todo eso.

Los mandalas fueron un regalo del Universo, a través de mi amiga Amalia, que me regaló unos aros mandala tridimensionales en alambre de alpaca. Los amé a primera vista. Al día siguiente, intenté reproducir uno idéntico, lo cual me llevó toda la tarde hasta bien entrada la noche. A causa de ello, no pude contenerme en investigar la historia detrás de esos fascinantes objetos. Desde entonces dibujo, pinto, y confecciono mandalas. Los mandalas a crochet llegaron a mi vida por el pedido (casi diría providencial) de una clienta. No podía hacer uno sólo, así que hice tres, y gracias a ellos este blog y mi página de artesanías recorrieron el mundo.


Amo a Paul McCartney, los Beatles, Vudú Rock, Divididos, los libros de Luise L. Hay y los videos de Enric Corbera. Siempre ando a la pesca de cuanta nueva disciplina new age pueda ayudar a superarme como persona, pero nunca tengo la constancia suficiente de seguirlas a rajatabla por mas de quince minutos.

Cuando voy a los negocios de lanas, telas o alambres, siempre llevo el dinero justo para no gastarme los ahorros de meses. Pero salgo ebria de nuevas ideas y emocionada por mi compra.

Tomo mate en el desayuno y fumo como chimenea. Siempre peso 44 kilogramos, aunque me coma un lechón entero. Soy flaca por que soy flaca, y no me enorgullezco de ello. Cuando voy a comprar ropa, me ofrecen talles de niños o los talles chicos me quedan grande, y eso no me simpatiza.

Tengo memoria de elefante, es posible que recuerde tu cumpleaños aunque me lo digas una sola vez, y eso no es todo, porque calcularé tu signo zodiacal y te diré que ascendente te corresponde por la hora de tu nacimiento.

Mi mente corre más veloz que mi lengua, por eso en las reuniones sociales me trabo al tratar de hablar, o simplemente prefiero quedarme callada para no hacer el ridículo balbuceando lo que, visto desde fuera, resultan incoherencias.

Mis amigas me llaman "la pitonisa", porque a veces presiento cosas antes de que sucedan, tengo sueños premonitorios o comprendo rápidamente una situación con escuchar poca información sobre el asunto. Sin embargo, aprendí a bloquear en mi mente lo que no quiero saber.

Cuando amo, amo con cada fibra de mi ser, y con toda la fuerza de mi alma. Si me propongo algo, lo llevaré hasta las últimas consecuencias y daré lo mejor de mi, aunque muera en el intento. Haré el esfuerzo necesario y trabajaré intensamente en ello. El placer de algo bien logrado, es una satisfacción que no tiene precio. Y me encanta sentir esa sensación bailando en mi pecho.

Todo lo que he hecho, lo he hecho con amor. El amor es la energía que mueve el universo, y que moviliza mi propio universo.

Esta soy yo.

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